La era pirata, era dorada.

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« Publicado el: 21/05/2024 »

Voy a escribir y contar anécdotas personales, bajo mi propia perspectiva, relacionadas con la época dorada de la computación hogareña, y específicamente con todo lo relacionado a Commodore 16 / 64 y 128.

No es caprichosa la elección, son las computadoras que tuve en mi adolescencia, que coincide con la decada del ´80.

El primer tema que elegí esta ligado íntimamente a la Commodore 64, a como se conseguia el software en esa epoca y es para mi un tema interesante.

Si hubo un software controversial, y al mismo tiempo que fue el pilar para toda una época en la que las copias piratas no eran “ilegales”, ese fue sin dudas el

FAST HACK´EM.

Digamos que, gracias a él (y a Maverick, otro pilar pero mucho menos utilizado, por supuesto), se hicieron la gran mayoría de las copias de diskettes que aun hoy poseemos.

Se adoptó como un standard de-facto en todas las casas de computación en la década de los 80. Fast Hack´em, doble diskettera 1541, y una Commodore 64 eran todo lo necesario.

Pero…¿por qué controversial?

Por un lado, Fast Hack´em tenia una característica que las propias disketteras Commodore traían de fábrica en su firmware, que era la capacidad de copiar un diskette, pero lo hacía mucho mas rápido. De hecho, el modulo de doble diskettera podía hacer una copia de diskette a diskette en solo 15 segundos. Y podias desconectar la C64, y dejar que las disketteras copiaran por su cuenta. Solamente bastaba con poner y sacar diskettes.

Nada raro hasta ahi.

El problema es que Fast Hack´em también es un nibbler. ¿Y qué es un nibbler? bueno, es software que permite copiar software comercial. Y ahí es donde se metía en el terreno de la piratería.

¿Estamos de acuerdo en que, en aquella época en nuestra Argentina, ese termino prácticamente se aplicaba solo a las copias de música? Nuestra generación (y varias generaciones posteriores también) tuvo siempre naturalizado el hecho de que no era ilegal hacer copias de software que era muy difícil de conseguir en forma original. En muchos casos, ni sabíamos que existía una distribución en diskettes con packaging incluido. Para nosotros, el único software original venía en Cartuchos. Al menos para nosotros los Commodorianos. Y creo que al inicio de la epoca de los clones de PC tambien fue asi.

Pero volviendo al tema del Fast Hack´em y de todos los “nibblers” de aquella epoca, el hecho de que pudieran copiar software comercial se debia a que muchos programas traían protección anti copia (ahora la llaman elegantemente Digital Rights Management, o DRM) . Y generalmente esa protección consistia en generar una pista con errores. Asi, al intentar copiarlos con cualquier programa que utilice rutinas normales de copia o inclusive las rutinas incluidas en el kernal, la copia fallaría.

Mediante el uso de parámetros, el Fast Hack´em era capaz de copiar diskettes con error. Lo que hacia que fuera potencialmente indeseable para la industria del software. Es por eso que en las revistas de la época casi no hay información acerca de este software, y los que lo conocemos es porque vimos como lo utilizaban en las casas de computación de la época.

Asi que, tengan presente que Mike J Henry y The Basement Boys, hicieron posible que tuvieramos ese valiosisimo software a nuestra disposicion, y que gracias a su magia pudimos acceder a bibliotecas de programas que inclusive, las coleccionabamos y en muchos casos, ni siquiera llegamos a ver y usar todo lo que nos copiabamos.

En Argentina, el material que llegaba a nuestras manos ya estaba previamente crackeado, por lo cual, el 99% del tiempo se utilizaba la rutina de copia rapida sin nibbler del Fast Hack´em. En 15 segundos tenías una copia limpia, elegida desde un catálogo prolijamente impreso en papel continuo (de este tema voy a hablar mas extensivamente en otra publicación.)

Dato personal, en 1989 vendí mi última computadora de 8 bits, una Commodore 128 con diskettera 1541 y una colección de mas de 300 diskettes, todos comprados y copiados en distintas casas de computación desde 1986 hasta 1989.

No hay dia que no me arrepienta.