Suscribirte a Micromanía no era una decisión de consumo. Era un compromiso emocional con un sobre de papel que llegaría cuando le diera la gana al cartero.
La espera del cartero, los mapas desplegables, los cargadores de vidas infinitas para juegos imposibles... Y la Microhobby, que era casi toda del Spectrum, así que ya ni contaba. Una experiencia que hoy no tiene equivalente y que difícilmente se puede explicar a quien no la vivió.

