Tenías el Commodore 64. Lo que no tenías era tienda, ni doble pletina, ni un padre especialmente convencido de que los juegos eran necesarios para el desarrollo intelectual de sus hijos.
La historia real de cómo el Centro Mail —que con el tiempo se convertiría en las tiendas Game de los centros comerciales— nos salvó la infancia a golpe de formulario, sobre y contra reembolso. Y el pack 4 en 1 con Bomb Jack, Frank Bruno's Boxing, Airwolf y Commando que llegó todo en una sola cinta. Una. Sola. Cinta.

